La tecnología y la generación del milenio están impulsando la estrategia de negocio y el cambio social

img


Elizabeth Boggs Davidsen es la Jefe Interina de la Unidad de Acceso a Servicios Básicos y Crecimiento del Fondo Multilateral de Inversiones, con experiencia en desarrollo local, innovación social y empleo juvenil. Ella también asesora acerca de nuevas oportunidades de colaboración en las actividades de inversión y doncación del FOMIN.

Que les vaya bien haciendo el bien es algo que ahora se espera de las empresas, y el liderazgo moral es un bien preciado en los CEO. Para que las empresas de hoy mantengan su licencia para operar, tienen que tener en cuenta una serie de elementos en su toma de decisiones: la gestión de sus cadenas de suministro, la aplicación de nuevas formas de medir el desempeño de su negocio –que incluyen indicadores de retornos sociales y comerciales– y el control del ciclo de vida completo tanto del uso como del deshecho de sus productos. Esta nueva realidad fue demostrada con el lanzamiento de la plataforma Sustainable Development Goals (SDGs), en septiembre pasado, que pide a las empresas considerar los desafíos de sostenibilidad, como la pobreza, la igualdad de género y el cambio climático y enfrentarlos en formas nuevas y creativas. Las nuevas expectativas de negocio también son un tema central de la lista Change the World, lanzada por la revista Fortune en agosto de 2015, y que está diseñada para identificar y destacar a empresas que han logrado avances importantes a la hora de abordar los principales problemas sociales como parte de su estrategia principal de negocio.

La tecnología y la generación del milenio parecen estar impulsando gran parte de este cambio. Clientes socialmente conscientes y empleados idealistas están aplaudiendo la capacidad de las empresas de hacer el bien como parte de su estrategia de negocio. Con la capacidad de los medios sociales de llegar a millones instante, las empresas quieren estar en el lado correcto del capitalismo. Esta es una buena noticia para la sociedad. Están surgiendo actividades en el área del emprendimiento corporativo, y las empresas están aprovechando cada vez más las personas, las ideas, la tecnología y los activos con que cuentan para cumplir con las prioridades sociales y ambientales, junto con los beneficios financieros. Estas nuevas estrategias se están centrando cada vez más en áreas donde las nuevas alianzas e inversiones pueden conducir a resultados positivos para todos: los accionistas, los trabajadores, el medio ambiente y la comunidad local.

Esto es especialmente cierto en el sector de la tecnología. Más del 25% de las empresas mencionadas en Change the World, de la revista Fortune, son empresas de tecnología, y cuatro de ellas están en el top ten: Vodafone, Google, Cisco Systems, and Facebook. El multimillonario cofundador y CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, y su esposa han ayudado a impulsar el sector de la tecnología hacia el centro de atención como un brillante modelo de cómo hacer el bien y obtener beneficios financieros. Zuckerberg y Priscilla Chan se comprometieron, el 1 de diciembre de 2015, a dar el 99 por ciento de su fortuna a la caridad. Las acciones de Facebook están avaluadas entre los US$40 y US$45 millones, lo que convierte esta donación en regalo considerablemente grande. Las donaciones se enfocarán inicialmente en el aprendizaje personalizado, la cura de enfermedades, la conexión de gente, y la construcción de comunidades fuertes.

Mientras que el compromiso es realmente sorprendente, su estructura es también notable. Zuckerberg y Chan han optado por organizar la nueva Iniciativa Chan Zuckerberg como una sociedad de responsabilidad limitada; una estructura que se ha vuelto bastante popular debido al mayor nivel de control y flexibilidad que se mantiene en la dirección del uso de los fondos. Lo que Zuckerberg y Chan están proponiendo es aprovechar la motivación económica a favor de sus objetivos sociales. Las empresas en las que la Iniciativa invierta tendrán que mostrar tanto un retorno financiero, que les permita ser sostenibles, y un retorno social –por ejemplo, un aumento en el número de hogares con electricidad o de niños que completen la escolaridad– para tener acceso a fondos adicionales. A diferencia de las organizaciones benéficas tradicionales, las empresas que no tengan retornos sociales y comerciales medibles eventualmente quedarán fuera del negocio.

Para no quedarse atrás luego el anuncio de Zuckerberg, a mediados de diciembre de 2015, Microsoft lanzó su nueva organización, Microsoft Philanthropies, dentro de la empresa. El gigante de la tecnología afirmó que contribuiría en formas nuevas y con mayor impacto a un ecosistema social que conecte los beneficios de la tecnología con aquellos que más lo necesitan, y que trabajaría más duro más para impulsar el crecimiento inclusivo de la economía global. Mientras el anteproyecto de la nueva organización está todavía en fase de diseño, al parecer en los próximos años, Microsoft planea donar una significativa cantidad de recursos –tanto en dinero como en tecnología– a sus socios de organizaciones sin fines de lucro para alcanzar varios objetivos, entre los que se encuentran: facilitación del acceso y la conectividad a las poblaciones marginadas; entrenamiento en habilidades digitales para ayudar a que las personas consigan trabajo y empiecen negocios; y educación para la siguiente generación de innovadores, a través de un mayor acceso a la educación informática para los jóvenes.

Hay muchos otros ejemplos de cómo la generación del milenio y las empresas de tecnología están impulsando el cambio social en formas medibles y positivas que son buenas tanto para los resultados finales de sus operaciones como para la sociedad.

Para acelerar esta tendencia, las organizaciones bilaterales y multilaterales y los bancos de desarrollo tienen que trabajar con las empresas para crear un conjunto de herramientas que les permita aumentar su actividad de emprendimiento corporativo. La pregunta que las organizaciones bilaterales y multilaterales deberían hacerse es, “¿Cómo podemos ayudar a las empresas canalizar sus recursos hacia programas de innovación e inversión de alto impacto?” Los beneficios tanto para la empresa como para la sociedad son claros. Las empresas retienen el mejor talento, aprender a navegar en nuevos mercados, forman nuevas alianzas y mejoran su marca. Las comunidades se benefician, a través del acceso a la tecnología, capital, habilidades, conocimientos prácticos, cadenas de suministro, y asociaciones. Las agencias y los bancos de desarrollo deberían agruparse en asociaciones con empresas y aprovechar esta nueva y positiva tendencia.

Tags: